Un comentario de texto
Las hogueras
por Concha Alós
Premio Editorial Planeta 1964
Barcelona: Popular Planeta, 1976
La localización
Este trozo es del último capítulo en las páginas 209-210. Se lleva a cabo a la mesa de desayuno de Archibald y Sibila donde los dos quedan en silencio sin prestarse atención. Sentada a la mesa, Sibila piensa en el plan que ella y el Monegro habían conspirado para de reunirse, viajar a Palma y volar a Paris en secreto. Lamenta que el plan no lograra porque el Monegro nunca vino para recogerla. También recuerda una historia que el Monegro le había contado de un gato ladrón. Esta historia presagia su propio robo por el Monegro.
El trozo
1. —Dicen que en el pueblo, delante de Can Mostaxet, están cargando camiones con
2. hombres para que vayan a apagarlo y que algunos huyen y se esconden porque no quieren ir.
3. Sibila tiene una pierna sobre la otra. Extiende, calmosa, mantequilla sobre una tostada,
4. lentamente, procurando que la capa sea uniforme, perfecta. Silenciosa, sin intervenir en
5. aquella conversación sobre incendios que sostienen Raimunda y su marido.
6. —Está bien que ayuden los hombres del pueblo si es necesario, puesto que la montaña
7. que arde está cerca de aquí, pero ¿por qué no traen bomberos o soldados? A un fuego que
8. hace tres días que dura, se le podía poner un remedio más enérgico.
9. Archibald, mientras habla, se quita las gafas, se saca del bolsillo una pequeña gamuza y
10. se pone a limpiarlas.
11. —Los bomberos llegaron ayer tarde. Son los de Palma. Creo que en total son unos
12. veinte. Ya ve usted. Veinte bomberos para un incendio así.
13. Son como hogueras, hermosas, brillantes, y aparecen de noche en la cresta de las
14. montañas, como unas manos rojas, asomándose, escondiéndose, movibles, temblando. Y
15. una espesa humareda se eleva por encima.
16. Los incendios. Ha habido muchos este verano. No ha llovido desde mayo. La tierra, el
17. sol. Casi siempre basta la chispa de un cigarrillo que se escapa por la ventanilla de un coche
18. cualquiera para pegar fuego a una montaña.
19. —Ayer me dijeron en el bar de Mostaxet que también hay soldados. Echan para abajo los
20. pinos de alrededor, quieren aislar el fuego, dicen. Pero el viento…
21. Después de limpiar las gafas, Archibald las mira al trasluz para ver si el cristal ha
22. quedado empañado con alguna sombra.
23. Sibila deshace sobre su falda una hoja de peral, la desmenuza a pequeños trozos,
24. húmedos de savia. La rompe más. En fragmentos cada vez más pequeños.
El asunto
La criada de la casa Strokmeyer, Raimunda, discute otro incendio en una montaña cerca de la casa con su amo Archibald. El/la narrador(a) explica que han quemado muchos incendios aquel verano por una sequía que ha estado desde mayo. Para poder apagar este incendio que ha quemado por tres días, requerirá el esfuerzo de mucha gente—unos veinte bomberos de otro pueblo, y unos hombres del pueblo. Dos obstáculos complican el esfuerzo de contenerlo y apagarlo: algunos de los hombres del pueblo están tratando de evitar la participación y el viento está soplando. Durante la conversación, Archibald revisa el cristal de sus gafas para asegurar que ninguna suciedad todavía las ensucia. Sibila no reacciona a la conversación. Con calma, ella hace trizas a una hoja de peral.
La estructura
El trozo consta de una conversación entre Archibald y su criada Raimunda y una narración de las reacciones de Archibald y Sibila a la conversación. La narración también incluye más detalles del contenido de la conversación. Oscila entre una tercera persona omnisciente y un diálogo.
Los apartados
El apartado A – la conversación y la descripción del esfuerzo para apagar las hogueras – ll. 1-12 – “—Dicen que en el pueblo…para un incendio así.”
El apartado B – la descripción de las hogueras – ll. 13-18 – “Son como hogueras…a una montaña.”
El apartado C – la dominación de las obsesiones – ll. 19-24 – “—Ayer me dijeron…cada vez más pequeños.”
El apartado A
“—Dicen que en el pueblo, delante de Can Mostaxet, están cargando camiones con hombres para que vayan a apagarlo y que algunos huyen y se esconden porque no quieren ir.”
Aquí el/la narrador(a) establece que “en el pueblo,” o en el mundo, la gente no reacciona a la adversidad en la misma manera. Hay todos tipos de personas: los hombres que enfrentan el peligro, que van “a apagarlo,” y los que se encoge de miedo, que “huyen y se esconden.” Añada que el segundo tipo de persona “no quier[e] ir” para indicar que le falta el valor. No está claro qué tipo de adversidad existe a través del complemento directo vago “lo.” Según la RAE, el verbo “apagar” significa“1) Extinguir el fuego o la luz y; 2) Extinguir, disipar, aplacar algo, como el entusiasmo, el rencor, los afectos.” La RAE también nota una expresión coloquial “apaga y vámonos” que se usa “para dar a entender que algo ha llegado a su final o para declararlo absurdo o inaceptable.” El uso del diálogo sobre la reacción de los hombres a la adversidad es de interés a los que hablan y también al lector.
“Sibila tiene una pierna sobre la otra.”
Hay alguna adversidad en el pueblo, pero Sibila se siente con sus piernas cruzadas. Si fuera el tipo de persona que va a “apagarlo,” no estaría tan tranquila y pasiva. Se daría prisa para acompañar a los demás. Aunque no huye, las piernas están cruzadas para “esconder” las partes privadas del cuerpo. ¿Hubiera encendido algo usando las piernas en secreto? ¿Tiene algún deseo que necesita estar “apagado?” ¿Conoce a un hombre que va a “apagarlo” y otro hombre que “huy[e] y se escond[e]?” La relación entre Sibila, sus piernas cruzadas, algo que quema y los dos tipos de hombres no está clara.
“Extiende, calmosa, mantequilla sobre una tostada, lentamente, procurando que la capa sea uniforme, perfecta.”
Las palabras que usa el/la narrador(a) para describir a Sibila aumentan la sospecha de ella. Parece que se esfuerza moverse en una manera que no llama la atención. Las piernas habían estado cruzadas, pero se las mueven. Es “calmosa,” pero algo está pasando en su pueblo.
El uso del símil que es como “mantequilla sobre una tostada” es interesante si el lector considere que la consistencia de la mantequilla es grasa, resbalosa y aceitosa. Frecuentemente, una persona que “huy[e] y se escond[e]” es deshonesta, hábil y aduladora. A este tipo de persona le falta el valor para enfrentarse con algo que ha hecho. Se mueve “lentamente” con cuidado para que no haga ningún error. Además, se mueve “procurando que la capa sea uniforme.” Quizás que además de ser como “mantequilla” es también como “una tostada,” la que se enmohece y se endurece con edad. El/la narrador(a) dice “perfecta,” porque no la es. Hizo algo o no quiere estar percibida en cierta manera igual que hay hombres que “no quiere ir.” Algo motiva este tipo de comportamiento calculado y cuidadoso.
“Silenciosa, sin intervenir en aquella conversación sobre incendios que sostienen Raimunda y su marido.”
¿Qué motiva el silencio y la falta de participación en “aquella conversación?” El adjetivo demostrativo “aquella” casi indica que es demasiado “perfecta” para la conversación. ¿Es por qué no quiere hablar con Raimunda y su marido?” ¿Es el tema de “incendios” que le da asco? Quizás “silenciosa” significa que si interviene en la conversación, desenmascararía. Es “silenciosa” porque trata de evitar la autoincriminación. Otra vez, ella “huy[e] y se escond[e]”. El lector también pregunta por qué ni “Raimunda” ni “su marido” no intentan incluirla en la conversación? ¿Se dan cuenta de que ella está “silenciosa?” ¿Por qué tampoco no hacen nada para ayudar a “apagarlo”. “¿Huyen y se esconden” también?
“—Está bien que ayuden los hombres del pueblo si es necesario, puesto que la montaña que arde está cerca de aquí, pero ¿por qué no traen bomberos o soldados?”
Archibald casi critica el esfuerzo de “los hombres del pueblo” por ayudar a “apagarlo.” Añada que “la montaña que arde está cerca de aquí.” El lector no entiende por qué Archibald no ayuda a “los hombres del pueblo” cuando el problema tiene la capacidad de afectar a su casa. ¿Es uno de los hombres que “huy[e] y se escond[e]?” ¿Por qué “no quier[e] ir? Quiere que los expertos, los “bomberos o soldados” lo manejan mientras simplemente lo sospesa pasivamente. Sibila no lo discuta nada, y Achibald no hace nada. Ignora todos los inventos en la misma manera? Hay evidencia para sugerir que sí y que no se da cuenta de que su mujer comparta en una manera posiblemente rara.
“[—]A un fuego que hace tres días que dura, se le podía poner un remedio más enérgico.”
Aquí el lector note un poco de ironía y simbolismo. Primero, el/la narrador(a) explica la longevidad del “fuego” al decir “que hace tres días que dura.” El lector y Archibald entienden que el fuego es bien poderoso. Requiere “bomberos y soldados” y “se le podía poner un remedio más enérgico.” Es como el refrán “A grandes malas, hay grandes remedios.” Basada en el silencio y el movimiento de Sibila y la falta de atención que Archibald le presta a ella y a su comportamiento, hay otro “fuego” que “esta cerca de aquí.” El lector ya sabe que Sibila y Daniel, “el Monegro” Sánchez planearon a escaparse durante su aventura. El plan iba a estar logrado hace tres días, pero el Monegro nunca llegó. El lector no sabe con certitud si Archibald se da cuenta del fuego de Sibila de escaparse o si“huy[e] y se escond[e]”de aquel fuego también?” Parece que sabe porque casi admita que “le podía poner un remedio más enérgico.” Al fin y al cabo, las “grandes malas” necesitan “grandes remedios.”
“Archibald, mientras habla, se quita las gafas, se saca del bolsillo una pequeña gamuza y se pone a limpiarlas.”
Hay un fuego cerca de la casa de Archibald, y él sólo está preocupándose de una suciedad en sus gafas. Sólo se concentra en sus gafas. Las gafas lo distraen del asunto, el fuego—el adulterio y el plan no logrado de escaparse de Sibila. Archibald es como los hombres del pueblo que “huyen y se esconden porque no quieren ir,” salvo que simplemente ignora el problema como un cobarde en vez de evitar. No se esfuerza nada.
El apartado B
“—Los bomberos llegaron ayer tarde.”
Raimunda explica que “el remedio más enérgico,” la brigada de bomberos está. Añade que llegaron “ayer tarde” al fin de la frase. El lector empieza a creer que “van a apagarlo” hasta que lea “ayer tarde.” La posición de los adverbios “ayer tarde” al fin de la frase es interesante. “Ayer” y “tarde” son las últimas palabras que el lector ve. ¿Es demasiado tarde? ¿Ha quemado el fuego por demasiado tiempo? ¿Marca “ayer” el fin, el punto de no regresar?
“[—]Son los de Palma.”
Los bomberos no son del pueblo. Es posible que el hogar de los bomberos sea la isla de Palma de Mallorca, la cual es una de las Islas Bareas ya que la autora de la novela, Concha Alós ha vivido allí según escritoras.com. Es probable que el agua, las montañas o una distancia aíslen del pueblo. El pueblo es aislado.
El nombre de la isla “Palma” también es interesante. En la Biblia, hay el Domingo de Ramos cuando Jesús entró en Jerusalén, y la gente cortó unas hojas de palma y las esparció en el pasillo de Jesús. Hasta la crucifixión de Jesús cinco días después, Jerusalén había sido asolado por los sietes pecados capitales— la vanagloria (el orgullo), la avaricia, la glotonería, la lujuria, la pereza, la envidia y la ira. Cualquiera de los siete pecados capitales corresponde a los incendios figurativos. También, después de la crucifixión si se comete uno de los pecados, pueda estar condenado al fuego eterno.
¿Ha causado el aislamiento un fuego que tiene que ver con los siete pecados capitales que “hace tres días que dura” entre Archibald y Sibila? ¿Son los bomberos “el remedio más enérgico?” ¿Qué papel tiene “ayer tarde” en todo esto?
“[—]Creo que en total son unos veinte.”
Raimunda parece contar el número de “los bomberos,” pero el vocabulario “en total” es complejo. Hubiera dicho simplemente, “Unos veinte bomberos llegaron.” Normalmente, se ve “en total”
“[—]Ya ve usted.”
Raimunda pronostica que Archibald verá los bomberos, pero Archibald no parece muy preocupado del fuego. Es posible que el/la narrador(a) quiera decirle al lector que Archibald aprenderá algo y que los bomberos no son simplemente bomberos. Representan un secreto que tiene que ver con que el fuego de Sibila que revelará pronto.
“[—]Veinte bomberos para un incendio así.”
Raimunda repite el número “veinte”. Sería útil poder oír el tono de la voz de Raimunda cuando dice “un incendio así?” Quizás los bomberos están extinguiendo otro tipo de incendio. La tercera entrada por “bombero” en la RAE dice “En un buque tanque, hombre que tiene a su cargo las tuberías, bombas y faenas de carga, descarga y conservación de ellas.” Hay una connotación sexual aquí. Sibila está “silenciosa, sin intervenir en aquella conversación sobre incendios sobre incendios” mientras está “procurando que la capa uniforme.” ¿Están los bomberos extinguiendo “un incendio” en “el tanque” de Sibila? ¿Es “un incendio así” de que Raimunda se da cuenta? El lector ya entiende que hay una aventura entre Sibila y el Monegro y que Sibila le dio unas veinte mil pesetas a él. El número de “veinte bomberos” corresponde al total de dinero. No es una mera coincidencia.
El apartado B
“Son como hogueras, hermosas, brillantes, y aparecen de noche en la cresta de las montañas, como unas manos rojas, asomándose, escondiéndose, movibles, temblando.”
Aquí no está claro de que habla el/la narrador(a). “Son” es vago. Podía referir a los bomberos, a los incendios o a los personajes. La RAE define “hogueras” como “fuego hecho al aire libre con materias combustibles que levantan mucha llama.” Ya que es el verano, “hogueras” también puede referir a un festival. Según www.whatisspain.com las hogueras es una festival en que la gente quema unos objetos que son semejantes a las carrozas que se ve en el desfile de Macy’s salvo que están hechos de materiales inflamables como la madera y el papel maché en vez de nylon. Los objetos son intricados, pero son construidos para quemar. Parece que “hermosas” y “brillantes” describe las “hogueras” pero tampoco está claro. El adjetivo “brillantes” es interesante. Significa mucha luz y algo que se puede ver fácilmente. El “son” o las “hogueras” “aparece(n) de noche.” Normalmente en la literatura, la “noche” simboliza algo negativo y facilita el enclaustramiento de algo. El/la narrador parece describe el color con detallar “como unas manos rojas,” pero lo implica la culpabilidad. La idea de la culpabilidad sigue a través de las acciones “asomándose” y “escondiéndose”. Claro que las llamas de las hogueras saltan, pero suenen como “huyen y se esconden.” Las llanas también son “movibles” y pueden estar “temblando,” pero las personas que temen de estar descubiertos, de tener “unas manos rojas” están “movibles” y “temblando.” Una razón por temer un descubrimiento es porque están “movibles” y “temblando” mientras se acuestan normalmente “de noche.” Y claro, las relaciones sexuales terminan con unas “hogueras, hermosas, brillantes.” ¿Quiénes son el “son de esta frase?”
“Y una espesa humareda se eleva por encima.”
Cuando una persona se enoja, en inglés se dice que el humo sale de las orejas, o que “se eleva por encima.” Si es una ira muy fuerte, pueda ser “una espesa humareda.”
“Los incendios.”
El/la narrador(a) usa una frase corta para centrase al lector en la importancia de los incendios. Los aísla para que el lector piense en sólo estas dos palabras. Parece que hay un incendio literal en el pueblo y también uno metafórico. No está perfectamente claro qué tipo de incendio es, pero es probable que tenga que ver los siete pecados capitales.
“Ha habido muchos este verano.”
“Muchos” concuerde con “los incendios” de la frase anterior. Raimunda y Archibald no mencionan más incendios durante su conversación. Por eso, el lector infiere que ahora el/la narrador(a) está hablando de “los incendios” metafóricos.
“No ha llovido desde mayo.”
Hay sequía que ha durado por unos meses. Obviamente, hay una sequía de la tierra, pero una sequía puede significar que hay una falta de más de la lluvia. Sugiere que Archibald y Sibila necesiten algo que no han tenido por un rato. Puede ser una sequía del amor, del entendimiento entre los esposos, de la conversación, etc. Es posible que algunos de los siete pecados capitales hayan complicado la lluvia. La lluvia limpiaría la tierra seca.
“La tierra, el sol.”
Otra vez el/la narrador(a) aísla algunas palabras. Quiere que el lector se enfoque en los posibles significados de las palabras. La tierra es dónde está la sequía y es la que necesita la lluvia. Quizás simboliza a las personas que también están secas y sin la lluvia—Archibald y Sibla. El sol es lo que seca la tierra y causa la sequía. Es “hermos[a], brillant[e] […], como unas manos rojas […]movibl[e].” Tiene la capacidad de estar “asomándose, escondiéndose.” “[A]parec[e] […] en la cresta de las montañas,” pero no “de noche.” Por eso, “el sol” es semejante que “las hogueras” o las cosas o las personas que “son,” pero a la vez, es distinto. ¿Qué o quién representa “el sol?”
“Casi siempre basta la chispa de un cigarrillo que se escapa por la ventanilla de un coche cualquiera para pegar fuego a una montaña.”
Los fumadores tiran sus colillas sin pensar en las consecuencias de un cigarrillo todavía encendido. Archibald o Sibila son como los fumadores—han vivido sin prestar atención de algo que ahora ha ardido. Además, el/la narrador(a) dice que “se escapa.” Parece que algo o alguien se escapó de Archibald y Sibila o que unos de ellos “huyo y se escondió” posiblemente a través algunos de los sietes pecados capitales. Quizás los dos han pecado. Una es la hoguera, el otro el sol y su matrimonio en total es la tierra.
El apartado C
“—Ayer me dijeron en el bar de Mostaxet que también hay soldados.”
Ya hay los incendios, los bomberos, las hogueras, el sol y la tierra. Ahora, Raimunda dice que “hay soldados.” Los soldados simbolizan otro remedio, o tal vez otra complicación. Repite la palabra “ayer” para enfatizar que llegaron con los bomberos en casi la misma hora que podía ser demasiado tarde. “Dijeron en el bar de Mostaxet” implica que ella sabe algo que Archibald no sabe. Muchas veces cuando alguien trata de revelar algo a alguien, intenta evitar la implicación de sí mismo y de otros. Por eso, usa el sujeto ambiguo “ellos.” Si Raimunda sabe algo y está tratando de comunicarlo en clave, explicaría porque Sibila no dice nada y parece preocuparse de su movimiento mientras Archibald y Raimunda hablan. Hay la palabra “ayer” y la idea de “soldados.” Los soldados están siempre en hora. Parecen que los “los soldados” simbolizan la hora o algo que tiene que ver con la hora. El lector ya sabe que Sibila le compra un reloj para el Monegro. Sibila usa el dinero de Archibald para comprar el reloj. Por eso, si el reloj repavimentara, Archibald se daría cuenta al adulterio.
“[—]Echan para abajo los pinos de alrededor, quieren aislar el fuego, dicen.”
Las mismas personas no identificadas están quitando obstáculos para apagar el fuego. Si Sibila estuviera “huy[endo] y escond[iéndose] con alguien, su éxito señalaría que no podía pasar tiempo con esta persona otra vez. Es una lástima que requiere al esfuerzo de alguien fuera del fuego para aislarlo. Archibald y Sibila hubiera podido aislarlo. Los pinos podían ser una de las obsesiones de las cuales los pecados constan.
“Pero el viento…”
La idea de aislar el fuego continúa aquí en esta frase muy corto, pero otra vez, el/la narrador(a) quiere que el lector considere todas las posibilidades. Hay un refrán en inglés igual que esta idea del viento. Se dice “An ill wind is blowing” para pronosticar que algo negativo va a pasar. El viento tiene el poder de extenderse el fuego. El problema que el fuego representa empeorará. También, en español se dice “Quien siembra vientos recoge tempestades.” El fuego no es el único obstáculo.
“Después de limpiar las gafas, Archibald las mira al trasluz para ver si el cristal ha quedado empañado con alguna sombra.”
Al “limpiar las gafas” Archibald se ha lavado las manos de algo. El “empañado con alguna sombra” es la cosa que negativa que intenta ignorar. Quizás es el sol, lo cual tiene la capacidad de crear sombras. Si el sol simboliza a él, esto indicaría que no puede limpiar las gafas totalmente. Es posible que Achibald no pueda o “no quiera” estar limpio.
“Sibila deshace sobre su falda una hoja de peral, la desmenuza a pequeños trozos,
húmedos de savia.”
Sibila está rompiendo la hoja de modo que el incendio está destruyendo la tierra de las montañas o las personas que sufren de algo. La idea de la destrucción de la hoja está repetida dos veces en la frase con los verbos “deshace” y “desmenuza”. El resultado de la acción es que los trozos de la hoja de peral están “húmedos de savia.” Es como si la hoja está sangrando. Además, cada uno de los “pequeños trozos” de la hoja está aislado de los otros. La frase dice que Sibila es la que hace la destrucción. ¿Ha encendido el fuego? ¿Tiene ella la culpa? ¿Es alguien roto y aislado como la hoja? O, quizás ella es igual que la hoja. Ella está rota y aislada.
“La rompe más.”
La idea de Sibila destruyendo la hoja de peral está repetida una tercera vez. Sibila está rompiéndola tanto que ya no tiene arreglo. Los trozos nunca jamás estarán juntos. Es posible que el fuego nunca esté apagado. Sibila nunca estará contenta en su matrimonio al Archibald. Ahora, Archibald nunca jamás estará contenta tampoco. El matrimonio está roto.
“En fragmentos cada vez más pequeños.”
Esta cuarta repetición de la idea de destrucción consolida que la hoja y algo o alguien más, está totalmente roto. Es posiblemente Sibila, Archibald, el matrimonio, la aventura, la felicidad, todo.
El tema
Obsesionar es pecar. Las obsesiones pueden destruir cualquiera oportunidad de felicidad en la vida. Vivir sin la oportunidad es como vivir en el fuego eterno.
La conclusión
A los lectores casados les molesta el trozo. Durante su boda, los novios prometen amarse por el resto de la vida en la presencia de Dios, su familia y sus amigos. Nada debe separarlos. El matrimonio siempre merezca “el remedio más enérgico.” Ni Archibald ni Sibila ponen el esfuerzo máximo para salvar su matrimonio. Al contrario, Archibald y Sibila permiten que sus obsesiones y los distraigan. Al fin, las obsesiones destruyan su matrimonio. Los otros personajes también obsesionan tanto por lo que no tienen y por lo que no sale bien que no pueden ver lo bueno de la vida. Ningún personaje en Las hogueras mira más allá de las obsesiones para encontrar la felicidad.
Las hogueras refleja el ambiente de España en los años 60. En esta época España disfruta de una nueva prosperidad económica. Su economía está en el proceso de estar modernizado. Ahora, el individual puede centrar en su estatus personal y su propia riqueza. Desafortunadamente, como el refrán ingles “El dinero es el raíz de gran maldad,” como uno se acostumbra de tener lo que quiere, empieza a querer más, a trabajar por más tiempo, a codiciar lo que tiene su vecino. Muy pronto, llega a distraer la atención de lo más importante en la vida—el amor, el matrimonio, la familia, la religión, la hermanada, la honestidad, la caridad, etc. Los personajes de Las hogueras sirven para recordarles a los lectores de la importancia de no poner freno a las obsesiones que distraen.
Citado en el texto:
"Concha Alós". En: escritoras.com [en línea]. 6 abr 2003. [Consulta: 6 dic 2010]. <http://www.escritoras.com/escritoras/escritora.php?i=135>.
Las hogueras. http://www.whatspain.com/hogueras.html
La Real Academia Española. www.rae.es
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