Sunday, September 12, 2010

La esfinge maragata - Apartado B

APARTADO B:



El apartado B se consiste en sola dos frase que no describen ni al tío Cristóbal ni a las mujeres de la Maragatería sino la acción de la novela. Es posible que las dos frases muy largas ilustren el estilo implacable en que el tío Cristóbal supervise la tierra. En las primeras palabras de la primera frase, la narradora (o sea el narrador) otra vez invierte el sujeto, empezando con “Ahora zumba el usurero” (l. 12) para describir al tío Cristóbal en una manera otra vez negativa. La elección de palabras de “zumba” invita pensamientos de algún tipo de alarma incesante, como el sonido de un despertador en la mañana del primer día de la semana laboral. Además, la persona que zumba es “el usurero, (l. 12)” el cual el DRAE define también negativamente como una


2. m. y f. Persona que presta con usura o interés excesivo.


3. m. y f. Persona que en otros contratos o granjerías obtiene lucro desmedido.


Si el uso de “el usurero” y las definiciones poco halagüeñas del DRAE no perpetúan una imagen desfavorable del tío Cristóbal, el símil subsiguiente de “como un cínife (l. 12)” seguramente lo hace. Ahora, el tío Cristóbal no solo es un “usurero” que “zumba” pero también como un mosquito que chupa la sangre de su huésped e invoca una incomodidad implacable. ¿Quiénes sean los huéspedes probables? La segunda parte de la primera frase larga explica que la atención del tío Cristóbal está “en torno a la parcela de regadío donde Olalla y Ramona abren el cauce regador (ll. 12-13).” Posiblemente como Olalla y Ramona “abren el cauce regador”, también abren las venas a la supervisión detenida del chupasangre tío Cristóbal.


La idea que las mujeres son como huéspedes continúa en la segunda frase del apartado B. Esta frase es más larga que la primera y enfoque directamente en las mujeres de la Maragatería. Otra vez, la narradora empieza con la inversión del sujeto para establecer a las mujeres como víctimas. La narradora explica que “Hipan aspadas las dos mujeres sin resuello ni aliento (l. 14).” Esta imaginería sensorial ilustra las condiciones duras de su trabajo. Después de leer la frase anterior en la cual la narradora hace comparación entre el tío Cristóbal y “un cínife (l. 12)”, ahora el lector sospecha que el tío Cristóbal tiene la culpa de la fatiga de las mujeres. Él chupa el aire de los pulmones de las mujeres de la Maragatería, y crea un trabajo de “pesadumbre” (l. 15). Sin embargo, en este momento, el tipo de “pesadumbre” no está claro. El lector no sabe si la “pesadumbre” se atribuye a las condiciones del trabajo, la obsesión del tío Cristóbal con la riqueza, el mal uso de la tierra, una relación tensa entre el tío Cristóbal y las mujeres de la Maragatería, u otra razón. El fin de la frase sugiere que haya más de un factor. Dice que las mujeres de la Maragatería están “metidas hasta la cintura en la rota (l. 15),” el cual refiere posiblemente a la destrucción de la tierra y al estado físico y mental de las mujeres. Termina explicando que las mujeres también están “represando y corriendo el anhelado camino para el agua (ll. 15-16).” Esta terminación también apoya la idea de destrucción mientras invita un análisis del “agua”. ¿Quieren verdaderamente las mujeres alguna agua, o representa el agua también un mejor trabajo u otro tipo de cambio en la vida? Mientras que el lector no está segura de lo que representa cada palabra de la última parte de la frase, tiene confianza que toda la descripción de la segunda frase desarrolla una frase larga que sirve como metáfora para la profunda añoranza de las mujeres para un cambio, y también para la seguridad de una búsqueda tan larga como la segunda frase para obtenerlo.

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